REIVINDICAN
UNA SOLUCIÓN AL CONFLICTO
El
III Maratón del Sáhara reúne a 321 corredores de 17
nacionalidades
SMARA.-
Atraídos por la posibilidad de dejar su huella en el
desierto, 321 corredores de 17 países han participado en el III Maratón del
Sáhara, una dura prueba solidaria cuya meta es mantener la esperanza de un
pueblo que lleva 27 años esperando poder volver a su tierra.
A las seis de la mañana, el centro
de Smara -una de las cuatro wilayas o provincias en que se dividen los campos de
refugiados saharauis- es un hervidero de sombras. Con muchas horas de viaje a
sus espaldas, decenas de deportistas se dirigen a los destartalados autobuses
que los trasladarán a la línea de salida, situada en el Aaiun.
Correr por una esperanza
La mayoría ha venido para para
probar la experiencia de correr por el desierto. Pero también quieren llamar la
atención sobre las penosas condiciones que soportan los 243.000 refugiados que
esperan la celebración del referéndum de autodeterminación que Marruecos ha ido
retrasando desde 1991. El próximo día 30, Naciones Unidas volverá a pronunciarse
sobre el futuro de la antigua colonia española.
En la salida, los gritos del
tradicional zagharit que entonen las mujeres dan la bienvenida a los
participantes internacionales. A su lado, atletas locales que calzan botas de
fútbol, chancletas o simplemente van descalzos calientan ansiosos por correr en
defensa de sus derechos.
Cuando suena la señal, los
maratonianos inician su travesía por la inhóspita hamada argelina. El público
corea consignas del Frente Polisario: "Por las armas y la lucha, defenderemos el
Sáhara". A los pocos minutos hace su aparición el Siroco y una niebla de arena
invade el recorrido. Los participantes intentan defenderse con gorras, gafas y
pañuelos. Es inútil.
Una hora después, los primeros
atletas llegan a Auserd. Allí son recibidos por un público entusiasta. Cientos
de colegiales uniformados por el polvo alzan sus voces sobre el viento y gritan
enfervorizados ¡Viva la Maratón!, al tiempo que agitan banderitas saharauis de
papel.
¿Tú de dónde eres? ¿De Cataluña,
de Valencia, de Andalucía?, espetan a los periodistas. Son parte de los 11.000
niños que cada año pasan sus vacaciones estivales en España, dentro del programa
'Vacaciones en paz'.
Mordiendo el polvo
Los corredores saludan a los
pequeños y se pierden en la calima. Al llegar a la primera zona de dunas, se
observan los primeros estragos de la climatología. Atletas a pie intentan llegar
hasta el control de avituallamiento, situado bajo un árbol solitario que se
dibuja desafiante en el paisaje desnudo. En medio de la nube de polvo no hay
referencias.
Tres horas y ocho minutos más tarde, el burgalés Jorge Aubeso cruza la línea de meta. Administrativo de profesión, afirma que "mientras corría, pensaba en las condiciones que soportan los saharauis, en lo duro que tiene que ser". Hasta las cinco de la tarde, siguen entrando corredores desfondados. Todos coinciden en su veredicto: "es una experiencia única, pero no hay quien pueda vivir en este lugar".